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El Balón de Oro de LM

Dos docenas de titularidades en Liga. Con él en la cancha Real Madrid sumó once victorias, siete empates y seis derrotas en 2018: el año en que, según dicen, Luka Modric fue el mejor del mundo. Curioso que, con el mejor jugador de 2018 el Madrid cerrara la temporada 2017-18 (primer semestre del año) en tercer lugar de España, a 17 puntos del campeón. Intrigante que, con el mejor jugador de 2018, solo le alcance para ser quinto lugar en el arranque de la 2018-19 (segundo semestre del año).

Pero Modric jugó otras competiciones durante este 2018 en que fue el más grande de todos. La Supercopa de Europa, por ejemplo, cuando salió desde la banca con el marcador a favor 2-1… en el partido en que acabaron sucumbiendo 2-4 ante el Atlético de Madrid. ¿Copa del Rey? 44 minutos totales, todos contra el Leganés… sí, en la eliminatoria en que el Madrid cayó eliminado e hizo el ridículo del año.

Claro que, por el lado amable, Modric tuvo tres grandes partidos en Rusia 2018: contra Argentina en fase de grupos, ante Dinamarca en octavos de final y frente al anfitrión en cuartos. Daneses y rusos cuentan con selecciones muy inferiores a Croacia, sin embargo el equipo de Modric solo pudo eliminarlos en penales. Contra Inglaterra y Francia Luka desapareció. 

Hasta aquí su primer semestre a nivel selección nacional, donde hizo un buen Mundial… aunque nunca al nivel del belga Eden Hazard. En el segundo semestre de 2018 no logró evitar el descenso croata a la segunda división de la Nations League.

Queda la Champions League, ese torneo en que Cristiano Ronaldo no bajó al Real Madrid de su espalda hasta llegar a semifinales. A partir de ahí fueron Marcelo y los porteros rivales en primer lugar; Casemiro, Keylor y Bale en segundo, los artífices de un nuevo triunfo merengue a nivel continental donde el rol de Modric fue más bien discreto.

Dicen que, en años pasados, dos o tres actuaciones deslumbrantes ante los testigos adecuados eran suficientes para ganar la votación al Balón de Oro. Tiene sentido: eran tiempos sin streaming, antena satelital, ni siquiera cable para seguir la mayoría de los partidos. La cosa no ha cambiado demasiado y hoy, que podemos verlo absolutamente todo, aún somos presa de las apariencias. 

En realidad las únicas condiciones que reúne el mediocampista balcánico para tan desproporcionado reconocimiento son las iniciales de su nombre.