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Cruz Azul Fútbol mexicano

“Cruz Azul está para Campeón”

Érase una vez en el tiempo que Necaxa y Atlante llenaban sus estadios, eran grandes, ganaban. Hasta que dejaron de hacerlo, el ayuno se prolongó por décadas y un día, nadie sabe bien cuándo, sus seguidores se refugiaron en la indiferencia tras varios años anclados en la resignación. 

A mediados de los ’90 Potros y Rayos volvieron a ganar, pero para entonces había pasado tanto tiempo, que se encontraron celebrando casi solos. El irreversible abandono de su gente los orilló al exilio: ambos clubes optaron por sobrevivir en el interior de la República.

Entiendo al aficionado que apoya al equipo de su ciudad o región. Comprendo, aunque no comparto, el sentimiento de arraigo de las Chivas, el complejo de superioridad que te invita al América, el amor al buen futbol que a pesar de los pesares te orilla a ser del Atlas, o la rebeldía innata a los Pumas. Pero irle a Cruz Azul sin venir de Ciudad Cooperativa o de Lagunas, Oaxaca es una necedad que ni el más ferviente de los chemos me ha podido justificar.

Si bien, por todo lo conseguido hace cuatro décadas presumen que su equipo nació grande; la bronca es que muy pronto dejó de crecer. A Cruz Azul no les queda sino ser multicampeón para argumentar su grandeza… y nadie ha perdido tanto en los últimos 30 años. 

Lo curioso es que ahí están de nuevo: creyéndole a esa intuición que tantas veces los ha traicionado, comprándole el verbo a comentaristas tan amnésicos como ellos. Yendo a verlos jugar contra el Puebla, abucheándolos al descanso (mera costumbre) y vitoreándolos tras ganar tramposa y deslucidamente.

Amigos, esta historia yo sí me la aprendí porque nos la cuentan dos o tres veces todos los años. Aunque el extraño 10% de la afición me aborrezca por ello, lo anuncio sin tapujos: Cruz Azul no saldrá campeón. Jugarme el prestigio, con los cementeros de por medio, no tiene el menor riesgo porque la ley de probabilidades les hace lo que el viento a Juárez. Y cuando parece que ya fue demasiado, que nadie los para, que está para campeón… “¡chale, otra vez!”