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Defensa con guantes

La decisión no es fácil. El pronóstico ha de ser reservado. Arjen Robben fue man of the match en prácticamente cada partido que disputó durante 2014, Mundial incluido por supuesto. Thomas Müller allanó el caminó de Alemania para ganar la Copa del Mundo. Sergio Ramos fabricó los vidrios blindados que hoy resguardan la Champions League en las vitrinas donde nació. Ángel Di María también tuvo gran mérito en convencer a su gemela orejona de volver a casa tras 12 años de dejarse manosear por dedos de todos colores excepto blancos. Si además hubiera jugado la final del Mundial, a lo mejor el nombre de Mario Götze jamás habría sido escuchado en Maracaná.

Uno entre Robben, Müller, Ramos y Di María debería subirse al podio del Balón de Oro, aunque su lugar será usurpado con toda seguridad y descaro por un Lionel Messi que no ganó más que la Copa Catalunya en 2014. Y ni siquiera la jugó.

Una vez reconocidos los ilustres futbolistas que escribieron los mejores capítulos del almanaque balompédico 2014, toca exaltar a Manuel Neuer: campeón de Pokal, Bundesliga y Mundial. 

A Thiago Silva le falta inteligencia. Matts Hummels es lento y distraído. Sergio Ramos se gana dos rojas y media por partido. Todos son grandísimos defensas pero los niveles de viveza, concentración y dura limpieza que maneja Neuer; su dominio del área, coberturas y anticipaciones fuera de ésta, hacen de él el mejor zaguero del mundo. Que aparte tenga permitido usar las manos resulta abusivo para un contrario que ha conseguido anotarle 35 goles en los 53 partidos que ha parado en el año. 

Especialmente memorables fueron sus intervenciones contra Francia en Maracaná. Sin embargo Neuer lejos de protagonizar con sus atajadas los resúmenes de los partidos, da cátedra de cómo abortar la gestación del peligro. Prevenir el fuego siempre será más seguro que apaciguarlo, y el dominio de este arte hace único al portero alemán.

En consecuencia, Neuer es entre todos los candidatos, quien más méritos presenta en la reñida competencia por el segundo lugar de las votaciones al Balón de Oro. Y es que el ganador de este año no admite debate, ni siquiera discusión.