Categorías
Sin categoría

La leyenda de Alexander Chapman

Escocia tiene un solo equipo de futbol profesional. Como saben, se llama Celtic. Hasta hace unos meses y desde que se prohibió el uso de faldas en los uniformes, en la liga escocesa participaban exclusivamente dos clubes, entre los que se repartieron 44 de los últimos 48 títulos. El otro se llamaba Rangers, ya lo saben también. 

Así las cosas, hubo una vez (concretamente fueron cuatro) en que la liga escocesa fue ganada por un pobre diablo. Una le tocó al Dundee; las otras, al Aberdeen. Para entender qué ocurrió hay que conocer la historia de Alexander Chapman: un buen rematador de cabeza que vagó 17 años por la húmeda hierba escocesa hasta anotar 167 goles. Nada mal para un delantero del montón. Pero la verdad es que Alexander nació a la edad de 32 años, cuando se hizo entrenador. 

Tras ascender al St Mirren a la Liga Premier se fue al Aberdeen FC. Era más joven que varios de sus jugadores. Una taza de respetuosa disciplina. Dos cucharadas de lucidez táctica. Toneladas de goma de mascar y ¡zaz! Aberdeen campeón de Escocia. 

Luego, ganador de Copa tres veces consecutivas. Después, campeón de la UEFA en su versión Recopa de Europa, cuando le ganó la final a un equipo de nombre Real Madrid. Insaciable, en la Supercopa de Europa derrotó al Hamburgo, en ese retorcido entonces campeón de la Champions. El irrepetible lustro durante el cual Dios se apiadó del Aberdeen culminó con el bicampeonato de la liga Premier, la cuarta Copa de Escocia y hasta la Copa de la Liga. En total, diez trofeos levantados en las narices de Celtic y Rangers consagraron a Alex, entrenador del Aberdeen, como uno de los más grandes entrenadores que jamás existieron. Y apenas era 1986.  

Liverpool tenía 16 Ligas; Manchester United, siete.